Porque no hay mujeradas sin amor

De regalo esta sensación....
ADOQUINES
Extraño el viaje completo, caminando por la ciudad al atardecer durante tantos años, recorriendo calles, entrando a lugares.
Una iglesia y su convento lleno de plantas en medio del tráfago de la principal vía, un beso que no se dio...pero se anunció, encendiendo los calorciilos del corazón enredado...un beso que se quedó colado en la mirada....como ocurriría tantas veces después.
El bar antiguo y característico de las noches populares con olor a cantina y una jarra de vino con chirimoya... y tus ojos, detrás de risas mirándome hasta no poder abrazarme más. Los pies cruzados bajo la mesa y al borde del abismo, en restaurantes, almuerzos y otras personas.
El bar antiguo y característico de las noches populares con olor a cantina y una jarra de vino con chirimoya... y tus ojos, detrás de risas mirándome hasta no poder abrazarme más. Los pies cruzados bajo la mesa y al borde del abismo, en restaurantes, almuerzos y otras personas.
Las caricias íntimas debajo de manteles, en una fiesta, en una cena, en una once, en una tarde de invierno caminando como adolescentes que no tienen donde estar, más que transitando sin frío y con abrigos.

1 Comments:
Adoro esos encuentros furtivos... escontidos, con olores comunes que una va haciendo propios...
un beso,
C.
Publicar un comentario
<< Home